Me confieso nihilista, reflexiones sobre el tema, parte 2…

Aquí estoy, retomando el desarrollo reflexivo del siguiente párrafo:

“posición filosófica que argumenta que el mundo, y en especial la existencia humana, no posee de manera objetiva ningún significado, propósito, verdad comprensible o valor esencial superior, por lo que no nos debemos a éstos.

(Advertencia, los siguientes párrafos tienen una temática más fuerte y ciertamente hiriente para aquellas personas con dogmas religiosos y que no tienen una mente abierta)

Sobre el punto en que el nihilismo afirma: Dado que no existe un significado objetivo, no nos debemos a la voluntad objetiva y determinante de seres superiores, se podría argumentar que tales seres, son los que tomaron las decisiones principales de la existencia(creación) y en el proceso dotaron a los seres humanos con el famoso “libre albedrío” ,y por tanto, somos responsables de lo que hacemos. Pero de cualquier forma, nos debemos a tales seres superiores.

Tomando referencia de las ideas deístas, que afirman:

“Dios existe y creó el universo físico, pero no interfiere con él.”

Que sería el único entorno en el cual, se cumpliría, la condición de el libre albedrío, otras formas serían un híbrido entre destino y libre albedrío donde las cosas son a medias. Aun considerando este híbrido y los defectos que en este se encuentran, procediendo a ampliar el discurso a partir de esta idea:

Uno o varios dioses crearon todo lo que conocemos y no conocemos, crearon las infinitas posibilidades, bien, mal, sensaciones, sentimientos, tuvieron que crear la alegría y el sufrimiento, menciono estos dado que se podría considerar que alcanzar la felicidad es uno de los fines humanos más comunes, pero en el proceso se encuentra también el sufrimiento implicado.

Así, estas entidades superiores crearon todo, en algunas religiones se ha separado el ser superior o seres superiores, en dos grupos: los del bien y los del mal. Dado el caso que fuesen varios entes superiores, tuvieron un mismo origen(podría denominarsele ser ultra superior). Este ser creo el bien y el mal, es sus conceptos sencillos:

una forma de ilustrarlo

Una ilustración muy interesante y acorde. Tomada del siguiente sitio, el cual tiene contenido gráfico muy interesante: dosisdiarias.com

Bien es lo que sirve y ayuda.

Mal lo que no sirve y perjudica.

En resumen el ente superior creo todo, y es bueno y malo a la vez. De este modo, a mi criterio. No se podría llegar a un consenso para demostrar un dios que sea objetivo y sirva por igual a todos, y por ello este tema termina siendo demasiado subjetivo, tendiendo a ser sumamente incierto, y por ende, irrelevante.

El siguiente texto contiene ideas personales que podrían ofender, a los cristianos, léase bajo propio riesgo.

Desarrollando un ejemplo con el cristianismo. Que es la única religión de la cual puedo hablar extendidamente, bajo el esquema de la idea anteriormente expuesta:

Tomemos al Dios creador que creo todo, y su contraparte el diablo( de este ultimo el tema es extenso al buscar una definición y orígenes, hay muchas suposiciones sobre esto, pero lo más convencional esta en lucifer) que fuera en un tiempo, el ángel predilecto de Dios, enaltecido por su posición se reveló contra Dios, y este lo desterró al infierno, terminado como el malhechor del cristianismo.

Continúo, analizando la secuencia de acciones de la creación: Dios crea la existencia(dogma directo), crea a los seres y cosas, entre ellos los denominados ángeles, los dota con el libre albedrío que por lógica es también creación de dios, y este último contiene las posibilidades de elección de entre el bien y el mal, esto implica también crear las posibilidades bien y mal, y por ende crear el bien y el mal. Y así se llega a lo siguiente: Dios creo todo, al ser el que realizó la acción crear, es responsable de todo, incluido el bien y el mal. Hasta podríamos caer en un panteísmo, donde sólo somos una idea que tiene lugar en la mente por un superior, pero esto ya es otro tema…

Si decimos Dios se equivoco al crear el mal, deja de ser perfecto esto rompe el esquema del cristianismo.

Si decimos que: Creó ambos, pero el hace el bien, es ilógico pues si solo hace el bien, ¿Dónde esta el bien en crear el mal? si hubiese querido hubiese creado solo el bien. Dicho esto queda que, dios no es bueno por completo.

Ahora, si aceptamos, Dios no es tan bueno como se piensa, entonces, caemos en que dios únicamente cumple su egoísta voluntad, al dejar que el diablo(del cual tiene la responsabilidad sobre su existencia) actúe. Y así estaríamos hablando un dios egoísta, mentiroso e hipócrita(¡Como los humanos! En eso, no se equivocaría la biblia cristiana al decir que, dios creo a los humanos a su imagen y semejanza, egoístas, hipócritas y mentirosos), con disfraz de misericordioso. De este modo sucesivamente nos vamos acercando al dios que propone el deísmo.

Así con este hilo de ideas llego a la conclusión, que la idealizacion de un ser superior sólo es relativamente certera bajo el deísmo. Y en estas condiciones un dios no sirve para nada y de nada sirve perder el tiempo en creer en un dios así. cuando la razón, la ciencia, el pensamiento analítico, nos servirían para lograr algo mejor con este mundo, dejando de perder tiempo y recursos en buscar seres superiores,

Estas son reflexiones propias, no tengo interés en dirigirlas de modo hiriente a nadie, apoyo el respeto y la tolerancia, pero  no exponer las cosas como las veo, sería reprimir mi posibilidad y derecho de pensamiento libre.

Con esto, concluyo estas reflexiones, que forman una parte significativa de lo que me ha llevado a ser nihilista.

Saludos…

PD: gracias por tomarse el tiempo de leer mis desvarios ideológico y estoy dispuesto a atender a cualquier opinión sobre estos temas, todos tienen algo interesante que decir…

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Acerca de jyoga

Ser existente en la infinita y única absoluta existencia...
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5 Respuestas a Me confieso nihilista, reflexiones sobre el tema, parte 2…

  1. Paco Gómez dijo:

    El Dios que yo imagino

    La polémica actual sobre la presencia o no del crucifijo y otros símbolos religiosos en las escuelas, que para mi tiene una importancia relativa, me inspira una reflexión de mayor calado. Quienes hemos sobrepasado cumplidamente los sesenta hemos tenido la oportunidad de ser testigos de la evolución de la forma de presencia de la religión en la sociedad, en los modos al uso de vivirla por los ciudadanos y en la forma de relación entre lo religioso y lo civil, entre la iglesia oficial y el poder político. Fuimos testigos y víctimas de una época con unos planteamientos religiosos opresivos hechos por una iglesia oficial en franca connivencia con el poder civil surgido de la victoria en una guerra civil bendecida como “cruzada”. Nada se escapaba entonces a la influencia cultural de lo religioso. Cada momento de la vida era filtrado por alguna vivencia, por alguna experiencia, consciente o inconsciente, voluntaria o involuntaria, de lo religioso. Y todo eso de la mano de un dios que nos dibujaban poderoso y justiciero, que pedía resignación a los pobres y premiaba las “caridades” de los ricos. Un dios que, traducido por sus ministros, parecía más preocupado por el sexo que por las injusticias sociales, más por garantizarse una clientela resignada de misa y rosario que por la reivindicación de los derechos individuales y colectivos.

    Por fortuna, vivimos luego otros tiempos en que el impulso dado desde el Vaticano por un hombre bueno, Juan XXIII, fue diluyendo esa imagen severa del dios poderoso para dibujar otra más preocupada por los problemas de la gente, más bondadosa y más risueña, inspiradora de una acción comprometida en la lucha por las causas de la solidaridad, la libertad y la justicia. Una parte importante de la jerarquía católica española de la época, con Tarancón como figura destacada, y grupos significados de cristianos contribuyeron a perfilar esa imagen renovada de un dios comprometido con esas causas, infinitamente más bondadoso y compasivo, mucho más implicado en la defensa de los débiles y menos comprometido con el poder. Lamentablemente, no parece que el impulso de este cambio haya persistido hasta hoy. Por el contrario parece que vuelve a presentarse ante nosotros la imagen oficial de un dios conservador demasiado preocupado por cuestiones que, sin ser despreciables, no son las más importantes.

    Paralelamente estamos observando en la actualidad la imagen intolerante y fanática que ofrece de dios el sector más radical del islamismo en su pretendida lucha contra los “infieles”. Una imagen más de un dios que se manifiesta cruel e intolerante y que busca dominar y controlar las mentes y las vidas de sus fieles. No es de extrañar que estas imágenes resulten cuando menos poco atractivas para una gran mayoría de personas. Tampoco a mi me gustan. No puedo imaginar y creer en un dios así.

    El dios que yo imagino no es un dios convencional, secuestrado e interpretado a su gusto por instituciones de poder. Esas instituciones históricas y actuales que han reclamado en el pasado o reclaman hoy para sí la propiedad de un dios verdadero y auténtico frente al dios o los dioses de otras religiones que reclaman también para sí la representación de dioses igualmente auténticos, verdaderos y excluyentes. Teniendo como tengo infinidad de dudas -que no confío demasiado en poder resolver-, estoy sin embargo convencido de que, si hay un dios, ha de ser el mismo para todos, europeos, asiáticos y africanos, budistas, musulmanes y cristianos. Me lo imagino como el inspirador de lo mejor que late en el corazón del ser humano, de las ideas y de los valores que orientan su acción y la de los grupos de pertenencia hacia la promoción de la libertad, la justicia y la solidaridad; no importa si se declaran budistas, musulmanes o cristianos. Es más, aun a riesgo de que alguien se pregunte si desvarío, creo infinitamente más en el dios ignorado o negado por un agnóstico o un ateo confesos, cuando estos se comprometen en la lucha por la justicia, que en el dios, demasiado místico y a menudo blando, al que se venera o se reza en las pagodas, en las mezquitas o en las iglesias cristianas. Si Dios existe, no estoy para nada seguro de que esos sean los lugares en los que se siente más cómodo.

    No creo para nada en el dios de las guerras de religión, ni en el dios en cuyo nombre se quemaba a los herejes en la hoguera, ni en el de la espada y la cruz de los conquistadores, ni en el de las cruzadas, ni en el de la yihad islámica. No creo en un dios adicto a la ampulosidad y al boato, a las formalidades y los ritos vacíos, ni en un dios de espiritualidades blandas y anodinas que no lleven al compromiso. No me gusta la idea de un dios de grandes dogmas y de verdades absolutas. Puedo, sin embargo, imaginarme un dios que inspira a los que se empeñan en la lucha por la libertad, por la paz en la justicia y por la solidaridad entre las personas y los pueblos. Y también un dios compasivo que compense algún día de algún modo, aquí o allá, a las víctimas de la injusticia, de la insolidaridad y de la intolerancia.

  2. Lo que acabás de de escribir es desde el nihilismo desde una postura RACIONAL. Analizás la cuestión del bien/mal desde las contradicciones lógicas (dentro de la lógica aristotélica) que provoque la postura Bueno/Malo. Nietzche, nihilista irracional, atacó la cuestión de lo bueno/malo desde el punto de vista de sometimiento moral que provocaba…
    Ahora bien, Nietzche decía que se da el caso de NO CREER en Dios pero si conserva las categorías bueno/malo, llamaba a esta postura “nihilismo incompleto”. Es facil ver porqué: una “nihilista incompleto” rechaza a Dios por su fundamento metafísico, pero acepta la categoría bueno/malo que también es metafísica (¿Si Dios no existe, que es lo bueno y que es lo malo?, si Dios no existe, cada persona decide que es lo bueno y lo malo. Entonces la moral deja de servir como parámetro para medir las acciones humanas. Decía Dotoievsky “Si Dios no existe, entonces todo está permitido”).
    Me parece, que vos te encuadrás desde esta óptica de Nihilismo Incompleto (lo digo por la frase “la razón, la ciencia, el pensamiento analítico, nos servirían para lograr algo mejor con este mundo(…) apoyo el respeto y la tolerancia”, en esta oración estás usando categorías morales)
    Lo digo sin querer ofender, lo digo queriendo comprender y enriquecerme con tu postura…

    Te dejo un blog, donde se expone la teología de un tipo que manejó categorías morales un poco más flexibles (a mi me gustó mucho)
    http://www.la-alternativa-de-bonhoeffer.blogspot.com/

    Un abrazo…

  3. JyoGa dijo:

    Primero, gracias por comentar…

    Segundo, sobre la mantenencia de una moralidad que este determinada por el bien y/o el mal, dentro del esquema nihilista, específicamente mi caso, es algo que desde perspectivas propias, aun no toma una forma bien constituida.

    Pero pienso que hubo un ligero malentendido, utilizo la palabra aceptar no como sinónimo de creer, sino como una forma de conformidad ante cierta postura, que mantiene su incerteza y la duda, a cambio de conformarse se obtiene algo parecido a nuevas bases…

    Pienso sobre el bien y el mal que no existen a priori, sino que categorizamos en función de determinados esquemas, lo que es “bueno o malo”, es decir, veo el bien y el mal como adjetivos circunstaciales.

    Por ejemplo lo que es bueno y malo, puede estar condicionado por la sociedad, como humanos que vemos la vida en sociedad como algo útil, aceptamos estos parámetros para construir una sociedad o al menos intentarlo.

    Saludos…

    PD: leeré el blog, por lo que mencionás parece interesante…

  4. Pienso que tanto creyentes como no creyentes se pierden en las palabras al hablar de Creación.
    Pienso que el concepto ‘crear’ lo entienden(intentan entender) o lo enfocan desde un punto de vista muy limitado, limitadísimo: se crea y ya está; y luego hablamos y nos rompemos los sesos intentando entender las causas, las consecuencias, la duración, etc. de ‘eso creado’.
    Ese lo encuentro yo un trabajo vago, cómodo, facilón,… (aunque muy conveniente para algunos).
    Resulta que ante nuestras narices tenemos desparramada una creación constante, algo que no intentamos siquiera entender de tan cotidiano que nos resulta.
    Los creyentes hablan de ese Dios creador todopoderoso y omnipresente pero, por pura e inherente vagancia, no se molestan siquiera en entender bien esos conceptos ni en llevarlos al extremo de su significado, cosa que les permitiría usarlos, dentro por lo menos del terreno de la lógica, con toda su magnitud. Se llenan la boca y las insignias con palabros solemnes pero se quedan a las puertas de los verdaderos significados. Y así, cómo no, se hunden en un mar de dudas que intentan sobrellevar, según dicen, a través de la fe. No entienden algo pero ahí está la fe.

    Yo pregunto, ¿algo está parado (aparte de muchos españoles :) ? ¿Algo ha dejado de crearse? ¿Algo se ha creado y ha permanecido un sólo día estático?
    Todo a nuestro alrededor está creándose. Todo está cambiando a cada momento, transformándose. Todo SE ESTÁ CREANDO ahora mismo.
    Se pregunta: ¿hay un Dios omnipresente, todopoderoso, eterno, infinito, CREADOR? SÍ, lo hay. Llámalo Dios o como quieras. Naturaleza, quizás. Lo tenemos ante nuestras narices. Y NO PARA DE CREAR. Por crear está creando hasta ‘nuestras propias narices’.

    ¿Qué idea absurda es esa de que hace millones de años un Dios CREÓ durante 7 días y al terminar se sentó, no sé, a ver qué ocurría con su obra?
    Su obra es eterna y de ella SIEMPRE cuelga el cartel de ‘En construcción. Disculpen las molestias’, y no hay nadie ni nada que la pueda detener.
    Nuestra razón ordena la realidad en conceptos cómodos, comprensibles y comunicables. La razón NECESITA usar términos que describan claramente todo lo que ve y sobre todo, todo lo que usa; necesita llamar mesa a una mesa, persona a una persona, río a una corriente de agua.
    No sobreviviría sin ese visión simplificada y ordenada creada a medida.
    En nuestra racional ‘descripción’ de la realidad, ‘una mesa’ en sí misma no es nada, pues el término define más bien su funcionalidad: es donde apoyamos cosas, donde comemos, donde escribimos,… es ese conjunto de características útiles que aglutinamos en un significado: mesa. Todo el mundo nos entiende y somos felices.
    Sería muy poco práctico referirnos a la mesa como ‘un trozo de universo’, o ‘varias partes de madera ensambladas de tal manera que son útiles para comer encima’, porque además, a esos niveles de descripción de la realidad, no podríamos ni siquiera citar ‘la madera’, pues en sí misma tampoco es nada, es una forma de nombrar eso que hay en los árboles y que usamos para construir, entre otras cosas, mesas.
    Incluso habiendo cientos de tipos de madera, para simplificar usamos un único término: maderas.
    Y de aquí precisamente parte nuestra confusión con la CREACIÓN: siguiendo el ejemplo, cogemos madera de un árbol y construimos mesas, luego esas mesas las usamos mientras aguanten. Todo perfecto. La razón se encuentra a sus anchas usando esos términos y no se le requiere más esfuerzo por comprender.
    Si un día la mesa se queda vieja o se rompe, construiremos otra.
    Todo tiene un principio y un final, pensaremos. Es lo lógico.
    Pero no caemos en la cuenta de que el ‘final’ del que nosotros hablamos no es un final en sí mismo en términos vamos a decir cósmicos. Es el final de una funcionalidad.
    He cogido madera y he creado una mesa, la he usado, se ha roto, la he tirado, y para mí ya no es propiamente una mesa, pues está rota… Pero hay más mesas, incluso las hay de plástico o de cristal.
    ¿Qué ocurre con esa mesa? ¿Qué ocurre con esa madera? ¿Desaparece del cosmos porque ya no es útil? No, amigos creyentes y racionantes.
    Ni nada se ha CREADO ni nada se ha ‘tirado y olvidado’. La Naturaleza, o Dios (como la llaman algunos), dará buena cuenta de ‘eso que para nosotros ya no existe’. Un montón de madera vieja ya no es una mesa para la razón. Es más, la razón ni siquiera se pregunta qué es ahora ese montón de maderas … o si, vaya, es leña para el fuego…
    Fue ‘mesa’ mientras duró. Fue una funcionalidad, un uso, algo muy práctico y útil. Pero al final la tiré, digamos que la hice desaparecer, y he CREADO ‘otra mesa’, es decir, he CREADO otro objeto con su misma FUNCIONALIDAD. ¿Qué pasa? ¿Qué problema hay?
    ‘Pasa’ que en esos mismos términos pretendemos entender el Cosmos:
    1-Algo que SE CREÓ en 7 días (para unos) o en millones de años (para otros).
    2-Algo que ahora USAMOS (esto es una pura aberración, pues de la misma forma se puede decir que el Cosmos nos usa a nosotros. O digamos que el uso es mutuo, pues en definitiva, Todo viene a ser la misma Cosa. O quizá no haya ‘uso’ propiamente, todo es SER… ¿Qué es ‘usar algo’ en términos del Cosmos si el Cosmos es TODO?).
    3- Algo que según algunos, en una fecha llena de números raros, desaparecerá.

    Pero no nos engañemos, la mesa sigue ahí. O vale, no es mesa, es madera. O vale, no es madera, es un trozo de universo tirado en un vertedero.
    Resulta que el universo no entiende de vertederos. Para él, TODO es igual de útil y va a SEGUIR CONSTRUYENDO.
    Pregúntale al COSMOS qué ocurre con esa madera y tendrás toda la Omnipresencia, toda la Omnipotencia, toda la Eternidad y TODA LA CREACIÓN ante tus ingenuas narices.
    Pregúntale también si descansa al séptimo día, CREYENTE!

    Lamento la extensión, podía haber resumido todo el comentario con el último párrafo. Me ha hecho falta escribirlo entero para llegar a esta ‘pregunta al Cosmos’.
    Saludos, y gracias por el post y por la oportunidad de comentar.

    • Desde luego vaya tostón he escrito arriba. Lo siento.
      Una forma de resumirme es aludiendo a la paradoja del huevo y la gallina. ¿Qué fue antes?
      Esta paradoja no la entenderá un creacionista, pues para él, una gallina o un huevo son algo terminado, definitivo.
      No tiene en cuenta que la creación NO SE PARA, y ‘gallina’ es un nombre que hemos dado a cierto animal con ciertas características ACTUALES, pero nadie ha dicho que su evolución se haya estacionado.
      Lo mismo con el Universo. Para nosotros, pequeñitos, es algo YA creado, estacionario, pero todo a nuestro alrededor nos indica lo contrario.
      Por lo tanto, SÍ, Dios es creador, lo es ahora. Ahora mismo ESTÁ CREANDO. Y encuentro una confusión absurda preguntarse acerca de esa CREACIÓN Universal milenaria y ‘terminada’.
      Y si nos incomoda la palabra ‘Dios’, llamémoslo Naturaleza.
      Saludos y gracias por publicarme.

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